Talleres de producto
Un socio expone su producto durante veinte minutos. El resto pregunta, sin filtro y sin agenda propia.
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AI Murra reúne, en petit comité, a quienes ya han fundado algo. Cifras reales, lanzamientos que no salieron bien, dudas que no se comparten en una sala llena. Aquí sí, entre iguales.
Un murmullo es la conversación que se oye solo dentro del círculo: ni tan alta como para llegar fuera, ni tan baja como para no entenderse entre quienes están dentro. Así pensamos el club desde el primer día.
No hay escenario, no hay grabación, no hay resumen para redes. Lo que se dice en una mesa de Murra se queda en esa mesa, salvo que quien lo dijo decida contarlo fuera.
Fundar algo desde cero desgasta de maneras que no siempre encajan en una entrevista o en un post de aniversario. Hay decisiones que se toman a ciegas, meses en los que la cifra no cuadra, socios que se van.
Esas conversaciones necesitan un lugar cerrado, con gente que ya ha pasado por lo mismo. Eso es lo que intentamos sostener, mesa a mesa, desde Valencia.
Cada formato tiene su propio ritmo. Ninguno sustituye a los otros dos.
Un socio expone su producto durante veinte minutos. El resto pregunta, sin filtro y sin agenda propia.
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Cinco o siete fundadores en una etapa parecida, con encuentros fijos cada dos semanas.
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Encuentros mensuales sin tema fijo: se habla de lo que a esa mesa le urge esa semana.
Ver el club →Tres pasos, sin cuestionario largo ni examen de méritos.
Un formulario breve: quién eres y qué has fundado.
Veinte minutos con el equipo de Murra, sin guion.
Invitación a la primera mesa, o una respuesta motivada si no encaja aún.
«Fue la primera vez que dije en voz alta que había cerrado una línea de producto entera. En Murra nadie se sorprendió: la mitad de la mesa había hecho lo mismo.»
«El grupo de pares me obligó a poner fecha a decisiones que llevaba meses aplazando. No hay peor consejo que el que uno se da a sí mismo.»